En una web de fotografía el diseño tiene que desaparecer: lo único que se mira son las fotos, a pantalla completa y sin nada alrededor. La plantilla de Marta Ferrer, fotógrafa en Barcelona, está construida sobre esa idea, con las series por delante y el texto reducido a lo justo.
Miniaturas pequeñas dentro de una retícula apretada matan el trabajo. La imagen manda sobre la maqueta.
Un portfolio sin agrupar parece una galería de móvil. Las series cuentan una intención.
Es lo que decide el encargo: cuántas sesiones, cuántas fotos finales, cuánto tardas en entregar.
Una web de fotos mal optimizada tarda diez segundos. Las imágenes van servidas en el tamaño que toca a cada pantalla.
Porque es un portfolio: menos secciones y menos lógica que una web corporativa. Es el precio que ya publica el catálogo para portfolio y marca personal.
Se puede añadir tienda; entonces pasa a presupuesto de tienda online. La plantilla sola presenta y capta encargos.
Sí. El planteamiento —obra grande, texto mínimo, series— es el mismo.
Se parte de esta plantilla y se adapta a tu negocio: contenido, colores, secciones propias y el dominio. Portfolio desde 400 €, con entrega en 7-15 días y precio cerrado antes de empezar.